Teul de Glez Ortega Zacatecas

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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Nacimiento y crisis de las historias de la literatura

El surgimiento de las historias de la literatura en Europa respondió por lo menos a cuatro motivos que, aunque concomitantes, tienen una profunda relación con la importancia que fue adquiriendo el historicismo durante el siglo XIX. En primer lugar, encontramos la expansión del capitalismo liberal burgués y la inevitable reflexión crítica sobre la sociedad que enfrentaba el aumento
de las contradicciones sociales. Esta labor fue realizada por la burguesía mediante el desarrollo y control de una producción historiográfica acorde con su proyecto de clase. Paso seguido, se debe considerar como atenuante fundamental la construcción de filosofías de la historia desde el siglo XVIII hasta el inicio del siglo XIX. Un tercer aspecto tiene que ver con la consolidación
del modelo físico matemático que se filtró en todos los dominios del conocimiento y que produjo un doble efecto: las corrientes filosófico cientificistas, tales como el positivismo y el evolucionismo, y la adopción por parte de las ciencias humanas de conceptos provenientes de las ciencias de la naturaleza.
Por último, el cuarto aspecto tiene que ver con la concepción instituida por el romanticismo para el que cada una de las etapas de la historia pasó a cumplir un papel importante en la evolución de las sociedades.
En definitiva, la aparición de las historias de la literatura se explica a partir del efecto producido por la historia al convertirse en un punto de vista epistemológico.
De ahí que durante el siglo XIX, las diversas ramas del conocimiento hayan adoptado una perspectiva histórica como en el caso de la historia natural y la gramática histórica, incluidos los estudios literarios, en donde la historia de la literatura se constituyó en una verdadera disciplina hegemónica frente a la retórica, la poética y la bibliografía (Acízelo de Sousa, 200 : 142-14 ).
Para complementar lo anterior, habría que hacer énfasis en el papel cumplido por las historias de las literaturas en la organización de las naciones europeas modernas, a partir de los aspectos resaltados por Ernest Renan en 1882. Según este teórico francés, en su libro Qu’est-ce qu’une nation?, tanto la
“amnesia” como los “recuerdos comunes” son los factores esenciales en la creación de una nación. Desde esta perspectiva, tanto el olvido y el error histórico, como el pasado compartido por una colectividad, permiten la creación de una identidad, sin dejar de lado que el rasgo decisivo en la conformación de la nacionalidad es “el anonimato de sus miembros”. Es decir, la identidad
se sustenta en la existencia de un conjunto de hombres que se identifican con una colectividad sin conocerse personalmente.
En América Latina y en especial en Colombia, sin importar la orientación política (liberal o conservadora) de los autores de las historias de las literaturas escritas desde siglo el XIX hasta mediados del siglo XX, es un hecho que las historias, no sólo literarias sino nacionales, presentan en común tanto la “amnesia” como los “recuerdos comunes” en cuanto principios de aglutinación de los individuos que integran la nación. A modo de ejemplo, si por un lado los autores de tendencia conservadora insistían en la inexistencia de una literatura.
Las disputas generadas en los años ochenta y noventa en la poesía española, que deberían ser analizadas como resistencia a la industria cultural, han dejado de tener sentido ahora, ya que el discurso se ha estandarizado y el cometido principal es la satisfacción y generación de necesidades. La lucha por el control, por la mayor difusión y centralización del prestigio, decide los usos del lenguaje en la actualidad. Se produce así una mercancía cultural específica que condena al lenguaje a un espacio subsidiario e impone un sistema inamovible que impide la creación poetica.
Con esta maniobra propia del lenguaje publicitario surgen varios modelos de poe-sía, más o menos diferenciados, en función del grado de complejidad que se desee atribuir al segundo mensaje o de las variables de prestigio que pretendan adoptar y la importancia y privilegio atribuidos a éstas dentro del mercado. Lo encontramos en nuestra poesía reciente, por ejemplo, con el revestimiento que posibilita la inclusión de estos valores y referentes de prestigio en el lenguaje del poema, para encubrir discursos pobres, carentes de pensamiento y reflexión lingüística y sos-tenidos desde un planteamiento similar al anteriormente descrito. El mecanismo es simple: se “envuelve” el mismo producto con características aparentemente diversas pero de la misma índole que aquellas de las que supuestamente se dife-renciaría. En este sentido, tal

 

superficiales. Otra de las manifestaciones que corrobora el desmantelamiento del lenguaje en la poesía española actual es la falsa experimentación. La forma de actuar en este sentido es la siguiente: se acude a poéticas experimentales del siglo pasado y se copia sus procedimientos, sin tener en cuenta adónde se están llevando esas propuestas concretas y plenamente contextualizadas.  


En términos generales, estos son los planteamientos de Benedict Anderson en su obra Comunidades
imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo ( 997) Cf. Gellner, Ernest. Cultura
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