ENRIQUE MACIAS ADICCION A LA LIBERTAD.
Amado Aurelio Pérez
Inicio con un poema de Enrique Macias para abrir boca:
Escribo como respiro
A oscuras
los huesos descoyuntados
en el tintero del cadalso
un pedazo de sesos por aquí
el corazón
y los testículos
más allá.
Mis enemigos me dan por muerto
porque ya no salgo a tocar
los senos fríos de la ciudad
porque ya no tomo mi café
y mi pildorita de suicidio
literario cotidiano
en el mismo lugar de siempre
alguien dirá
- pobrecito, tan serio que se veía.
(alguna dama está por hacerlo).
Alguien me da por muerto porque
escribo como respiro
con el sueño encrespado en el rojo de la vida
¡incesante por la libertad¡[1]
Para los poetas nacidos en los años cincuentas: los poetas de grado
universitario, los que conocen y registran, los que ahora pontifican que una obra literaria está en contacto con su época toda, y también de manera muy particular, esta en contacto con la literatura; los que en busca de la singularidad como autores descubren un status académico para aspirar a nuevos mecenazgos y entre tanto hallazgo afortunado; logran nombrar las cosas por su nombre, con actitud de quien nunca ha roto un plato; ( lo que nos vuelve inverosímiles frente a nosotros mismos,). Ya no sabemos que los libros han sido blanco de destrucción para las ideologías que compitiendo por el poder, despliegan sus obsesiones como verdades de un ritual de vivir cotidiano.
La poesía de Enrique Macias es un acto de audacia: su lectura, permite una degustación del lenguaje y esto, supone precisamente la magia con la que Monsieur Macias nos conduce al rojo de la libertad.
Este riesgo que hemos de asumir, hay que precisarlo antes de comenzar un homenaje, porque Macias no es un héroe tampoco un mártir.
Solía caer por el café, al de la calle de parroquia, y fue ahí, donde encontró al niño bueno y al niño malo, al compañero de trabajo y al poeta que nunca desprecio las formas cotidianas de vida, convivió con Mauricio Magdaleno, a Julio Roberto Correa, a Gerardo Alba Castillo, al flaco Álvarez, a la flota de Hidalgo y Puebla a un costado del parque revolución. A todos acompaño, vivió con Alejandro Vargas, en casa de Olga Gamez y Toño Camacho con Sergio el abogado de Monte Casino.
Macias el compañero de juergas y parrandas, el titiritero, el amigo de los pintores y ocasional lector de poemas, el colaborador ocasional de las revistas Convergencia, Controversia, y hasta jurado del premio de Poesía Tlaquepaque, 1980. Era también, un amigo fiable al que le gustaba jugar con la guitarra y presumir los conciertos de Oceranky, celebrados en su casa familiar de Jalostotitlan, Jalisco.
Los que olvidamos nubarrones, referendos y consensos no dados, por la condena de la deplorable realidad, ahora, lejos de la adolescencia: fobias y filias ya vividas, prohibimos o al menos inhibimos el boon de la poesía; los padres de las editoriales marginales, cuyo interés será la calidad y buen gusto que contribuyen a difundir la poesía antes que otorgar becas. Los que se enfrentamos los limites de los géneros proclamando la aventura del “decir poético” con la capacidad crítica de enfrentar a una tradición: grupo sin tiempo para casi nada: los que hicimos, Cólera, Tutuguri, Tinta, Novel, Barandal, Buril y algunas otras revistas de buen diseño: (*fashion victims+) dicen los abogados del éxito, mientras pescan el poema huidizo en la pecera, seguros de la rebeldía como constante en la poesía. ya que esta, es una dimensión nueva de la condición humana; hoy tan golpeada por la crisis. Ya olvidamos que México esta en consulta petrolera, y olvidamos los derechos pisoteados por las reformas a la ley de ISSSTE.
Enlistados en el libro: * Asamblea de poetas jóvenes de México* editorial siglo XXl 1980,3 y desde aquí; en Guadalajara con la aparición de la antología preparada por Carlos Prospero, para la revista Controversia, contribuimos a la fundación de la nada olvidable: Asociación para la Investigación de las Ciencias, las Artes y la Cultura (SIC)*. Los que al hablar de poesía, olvidamos el prurito de que existe cierta poesía que reconocemos como nuestra por que reconocemos la importancia del emigrante rural a la urbe como sujeto dinamizador de la vanguardia literaria de aquellos años no podemos olvidar que Enrique Macias destaco también su afán de lector atento, y en ese tenor recuerdo que siempre nos recomendó recuperar la obra de Mauricio Magdaleno el compañero de la facultad de Filosofía y Letras abatido por sus ideas políticas en esta ciudad de Guadalajara, junto a Patricia la inspiradora de uno de los poemas más leídos por aquellos ayeres:
Quiero si estas dormida etc., etc.
La recepción de una obra literaria fuera de su propio ámbito no es un proceso intencional o dirigible y tampoco automático o autónomo: lo que llaman actividad de extensión en la moda actual, sólo influye de manera muy modesta. (cierto).
Lo anterior lo descubrí al realizar una encuesta entre los asistentes a recitales de poesía, en los diferentes foros de la Guadalajara de hoy, tan excluyente como hace mucho.
Creía que la poesía de Enrique Macias era sobradamente conocida, aunque poco estudiada, las razones, no dejarse domesticar, y sostener contra viento y marea que “la vanguardia artística tenía forzosamente que congujarse con la vanguardia revolucionaria”.
Pero para mi sorpresa y mi tan sofisticado solipsismo, Enrique Macias no solo pertenece al ámbito de los gozadores, de los periféricos, de los que gracias, gracias a la vida “con perdón de Violeta Parra” pueden llenar de mil anécdotas el espanto y la pesadilla, era un poeta de culto no de lectores; Lo consiguió, sabiendo que iba al sacrificio: *una deformación que entre los canónigos sacros* suele no pasar por la raíz árabe (sacre): ave de rapiña la más próxima a la precisión de la anamorfosis.
Parece mentira, pero para Guadalajara, la capital imposible de la lectura, la manera en la que el lector se enfrenta a una obra de arte, es la de un depredador, (perdón por este discurso fuera de forma y moda pero no pretendo para el consumo de nuestro tiempo traicionar la sencilla individualidad de cada cual.) Los dolores estomacales son la mezcla exacta entre el flujo de conciencia y el monólogo, con la posible excepción que confirme la regla; esta conmoción no-revolución, porque los tiempos no están para vanguardias poéticas ni políticas, mas bien para narrar, con airada nostalgia, el paisaje de ruinas donde rabiamos para poder citar en nuestra lengua a nuestro Cesar Vallejo.
Arte antipoética IV
Lo mas triste
es no escribirla
quedarse mudo
callado
con la triste tristura
a flor de labios
y la hoja blanca inútil
arrugada[2]
Estamos pues ante una poesía que trasciende; que esencial, nada tiene que ver con irracionalismos etéreos o silencios minimalista; ante una poesía vigorosa, de gran fuerza rítmica, una poesía que importa poco, a los mecenas de ayer; baste recordar que obtuvo el premio nacional de poesía joven 1978, y nunca fue publicado en formato de libro, apareció en revistas independientes: vértice de Rubén Hernández, Peñola de Raúl Caballero, J.J. Doñan et., al. Raúl Ramírez García le publico un breve opúsculo, la revista controversia 1977, y la revista Convergencia de Basilio Mora y Martha Estrella; su pasión arrasa tribunales legítimos o ilegítimos; como estas palabras que los mecen con cantos de sirena.
Hoy a treinta años, es un privilegio de lector, de amigo, aquí, debo felicitar a Hermenegildo Holguín Reza, por editar las líneas fundamentales de la apuesta del Mesiew.
Además, a el no le interesaba ni siquiera la opinión de valentía,”la posteridad es una puñeta, me conformo con que me lea: Lolita, Anita, Estrella, o alguna amiga de la facultad, el porvenir no es mas que una ave negra carroñera.”
Ya se que leía mucha poesía, Era un inofensivo que suscito odios y pasiones en la cofradía, pero lo suyo es decir lo significativo, era el jazz, los poetas de las calles sórdidas los Dylan Thomas, los Vallejos, Los casa de las América, los poetas que apostaban por un cambio social y toma de conciencia. porque amaba la libertad, por ser militante, poeta caminando contra los que ahora a llaman a traición. Hablar de Putas, si de putas como la suerte de estar vivo.
Enrique ahora el porvenir se pone negro, como siempre ha sido para este montón de experimentantes, poetas, que ven desembocar los experimentos con las drogas en perfumes de nombres tan sofisticados como opium. ¿Que diría?
“Los vicios entran en la composición de las virtudes como los venenos entran la composición de los remedios.”
Monsieur, monsieur, usted es un ejemplo de magnetismo, todos nosotros tememos el derecho de proclamar que estuvo aquí, que habito entre nosotros, que paseo un perro o en otras palabras Mesieur, tiene las raíces de aquella entrega inexplicable Si no tuviéramos defectos no tendríamos tanto placer en señalar los de los demás.
Una apuesta de ácidas sorpresas, diría Usted mismo, tan dueño de su marginalidad.
No cabe duda Mesieur, usted es un poeta, un trasgresor, la autenticidad del mínimo común denominador.
No fue integrante de alguna cofradía, su poesía y solo su poesía lo hizo merecedor de este elogio: nada que no diga en alguna plástica de cantina o otra ínsula libre de sectas escatológicas.
Tres son las cosas que hay que destacar en su trabajo de calado hondo y de dificultad virtuosa: PERRUNAS FURIAS Y otros poemas.4
A) Apostar por un solo libro, supone minusvalorar la intensidad
de los demás libros.
B) El poema es una partitura que acompaña y define la coloratura
de la arquitectura de una vida.
C) Usted leyó a Elytis, Ungaretti , Pavese, Montale pero sobre todo a los poetas Latinoamericanos y bueno a nuestro querido Sabines.
Usted es un hermano mayor, un maestro que disimula no serlo.
Hemerografia:
[1] Revista Controversia, No. 4 Gdl., Jal. 1977
[1] Revista Vértice No. 2 Gdl., Jal. 1977
Bibliografía:
3 Zaid, Gabriel Asamblea de poetas jóvenes de México Ed. Era 1980 México, D. F.
4 Macias, Enrique De Perrunas Furias y otros poemas Ed. La casa de mago Gdl., 2007
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