El Corno Emplumado (1962-1969) tuvo 31 números de entre cien y doscientos cincuenta páginas cada uno, un tiraje promedio de dos mil ejemplares y un costo de unos quince mil pesos mexicanos por edición; se consideraba un antigrupo de la contracultura que inauguraba una relación completamente inédita, una plataforma transnacional de poesía en América. Sin responder a una orientación estética determinada, escuela artística o grupo poético, su carácter ecléctico e híbrido proponía una agitación intercultural acorde con la proyección de editores visionarios de una nueva época de neovanguardia.
¿Quiénes son los autores de El Corno…? Además de Margaret Randall y Sergio Mondragón, sus gestores, publicaron muchos: Thelma Nava, Cid Korman, Miguel Grinberg, Julio Cortázar, Felipe Ehrenberg, Otto Raúl González, Homero Aridjis, Robert Nelly, Saúl Ibargoyen, Juan Bañuelos, Ernesto Mejía Sánchez, Edward Dorn, Ernesto Cardenal, José Lezama Lima, Laurette Sejourné, León Felipe, Raquel Jodorowsky, Edmundo Aray, Otto-René Castillo, Juan Calzadilla, Denise Levertov, Juan Sánchez Peláez, Allen Ginsberg, Rosario Castellanos, Hermann Hesse, Charles Bukowski, Mario Benedetti, Roberto Fernández Retamar, Efraín Huerta, Juan Liscano, Francisco Pérez Perdomo, Nicolás Guillén, Rafael Cadenas, Pablo Neruda, Jaime Augusto Shelley, Enrique Lihn, Thomas Merton, Heberto Padilla, André Breton, Circe Maia, William Carlos Williams, Manuel Scorza, Henry Miller, René Depestre, Carlos Oquendo Amat, Diane Wakoski, JOTAMARIO, Alejandra Pizarnik, Yannis Ritzos, Francisco Madariaga, Gary Snyder, Alberto Girri, Edgard Bayley, Roberto Juarroz, Carlos Martínez Rivas, Pablo Antonio Cuadra, Susan Sherman, Beltrán Morales, José Kozer, Michael McClure, José Coronel Urtecho, Antón Arrufat, Lawrence Ferlinghetti, Nicanor Parra, Robert Creeley, George Economou, Carlos Illescas, Hernán Lavín Cerda, Jerome Rothenberg, Gonzalo Rojas, Paul Blackburn, Walter Lowenfels, Cintio Vitier, Ezra Pound…
En sus páginas se recogen tzántzicos de Ecuador de la revista Pucuna, autores de El Techo de la Ballena, de Venezuela; los poetas de Eco Contemporáneo, de Miguel Grinberg; los de la revista Ventana, dirigida por José Coronel Urtecho; o los “nadaístas” colombianos con una carta de Gonzalo Arango; pueden leerse textos de desequilibrios y amores de cualquier preferencia, poesía concreta brasileña ―Haroldo Campos, Decio Pignatari, José Lino Grunewald, Augusto de Campos, Edgard Braga― o social y política ―el largo poema anónimo “Colombia macheteada”, vigente aún hoy―, la “poesía primitva” de los indígenas norteamericanos; selecciones de poetas de diferentes países ―Argentina, Uruguay, Cuba, Nicaragua, Perú, Ecuador, Venezuela, España, Canadá, Finlandia, Rusia, India, Australia, Argelia, Grecia…―, una muestra de la lírica de los pintores ―Henri Rousseau, Giorgio de Chirico, Paul Klee, Francis Picabia, Jean Arp, Salvador Dalí, Carlos Antonio Caso…―, cartas sobre la generación Beatnik, el budismo zen, manifiestos de rechazo al individualismo, un análisis de los primeros graffitis…: un calidoscopio de la pasión revolucionaria y el espíritu cosmopolita de los años 60.
Desde París Julio Cortázar aseguraba: “Todo lo que he leído enEl Corno… me parece de primera o, cuando no lo es, me interesa lo mismo por la novedad o porque se está intentando un cambio o buscando una salida”. Sin embargo, si bien al principio, por gestión de Randall y Mondragón se obtuvo alguna ayuda económica de José Gorostiza ―poeta mexicano que tenía un puesto en el gobierno―, o un apoyo cultural del reconocido Carlos Pellicer ―Premio Nacional de Literatura en 1964―, el financiamiento para publicar cada número de la revista se buscaba centavo a centavo de manera agónica, con mucho “trabajo voluntario” de colaboradores, una red de contactos que crecía y la pasión sin límites ante el compromiso de la próxima edición.
“El hombre nuevo es todo aquel que se lanza a hacer su parte en la edificación de una realidad distinta a la actual”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario