La casa de mi abuela .- Blanca Bátiz
amado aurelio pérez
Un nuevo libro de poemas hace su aparición, y nos invita a la revisión y
reflexión.
Su autora, Blanca Bátíz, es una
mujer que gusta de bucear en las aguas de autoconocimiento, y libra de manera
magistral las modas literarias, para crear en cada línea versal, una rotundidad
enunciativa.
Como ya sabemos la literatura es una esfera publica en la que el poder
se ejerce mediante múltiples dispositivos de control y regulación social. No
obstante, LA LITERATURA (ASI CON MAYÚSCULAS ) contiene espacios capaces de
resistir la lógica dominante de esa misma sociedad.
Y es ahí donde justamente aparece
la practica literaria como un espacio
generador de conflictos y transformación.
La escritora dueño de diferentes tipos de conocimiento,
conjunto de experiencias y subjetividades, crea un constructo epistemológico,
que propone que el lengua verbal no es el único espacio de encuentro entre el
lector y el autor, pues como expresó Carlos Fuentes:
“la cultura se parece a un gran caracol de mar en donde podemos escuchar
lo que hemos sido y donde podemos oír lo que podemos ser.”
La obra, bajo el cuidado de Panóptica Ediciones, con la modestia de un
editor que sabe tomar riesgos, hace visible una obra que reclama ser leída.
Blanca Bátiz tiene un pueblo:
En el pueblo de los portales
Se congelaba el
tiempo
:la misma central
con sus cajetas,
la misma plaza con
la misma gente,
la misma comida y las mismas
costumbres.
Como tantos otros, el pueblo De
Blanca Bátiz se resquebrajaba:
Ahora, la casa de mi abuela
Habita en las ruinas
del pueblo de mi infancia,
En las canas y la
mala memoria de mi abue,
Donde la gente
también muere,
Donde la
costumbre también cambia
Y donde la gente se
va, no vuelve...
Gracias a su carácter sentencioso, la poesía de Blanca Batís gana
rotundidad, con voluntad transformadora.
La Casa de mi abuela, es un libro hay que entrar a él por la puerta de
la lectura y bien hará el lector en leer este libro, teñido de alucinaciones, con
la mente muy literaria, ya que sus poemas son un espejo deformante de tono
trágico que asaltará el recuerdo con criterios inescrutables.
La mosca pasó
Los fantasmas y las
hojas también.
Lo atmosférico y rítmico de los poemas de Blanca Bátiz, trasciende en
momento de su enunciación para situarnos fuera de nuestras existencias
individuales, con una estructura profunda del lenguaje, solo posible en quien
mantiene una visión teológica del logos,
lo indivisible y eterno se muestra en lo imperfecto y transitorio.
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