Teul de Glez Ortega Zacatecas

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lunes, 19 de agosto de 2013

La casa de la abuela Blanca Batiz


 

La casa de mi abuela .- Blanca Bátiz

amado aurelio pérez


 

Un nuevo libro de poemas hace su aparición, y nos invita a la revisión y reflexión.

Su autora,  Blanca Bátíz, es una mujer que gusta de bucear en las aguas de autoconocimiento, y libra de manera magistral las modas literarias, para crear en cada línea versal, una rotundidad enunciativa.

Como ya sabemos la literatura es una esfera publica en la que el poder se ejerce mediante múltiples dispositivos de control y regulación social. No obstante, LA LITERATURA (ASI CON MAYÚSCULAS ) contiene espacios capaces de resistir la lógica dominante de esa misma sociedad.

 Y es ahí donde justamente aparece la practica literaria  como un espacio generador de conflictos y transformación.

 La escritora  dueño de diferentes tipos de conocimiento, conjunto de experiencias y subjetividades, crea un constructo epistemológico, que propone que el lengua verbal no es el único espacio de encuentro entre el lector y el autor, pues como expresó Carlos Fuentes:

“la cultura se parece a un gran caracol de mar en donde podemos escuchar lo que hemos sido y donde podemos oír lo que podemos ser.”

La obra, bajo el cuidado de Panóptica Ediciones, con la modestia de un editor que sabe tomar riesgos, hace visible una obra que reclama ser leída.

 Blanca Bátiz tiene un pueblo:

                           En el pueblo de los portales

                           Se congelaba el tiempo

                            :la misma central con sus cajetas,

                           la misma plaza con la misma gente,

                           la misma comida y las mismas costumbres.

Como tantos otros,  el pueblo De Blanca Bátiz  se resquebrajaba:

                           Ahora, la casa de mi abuela

                           Habita en las ruinas del pueblo de mi infancia,

                           En las canas y la mala memoria de mi abue,

                           Donde la gente también muere,

                           Donde la costumbre también cambia


                           Y donde la gente se va, no vuelve...

Gracias a su carácter sentencioso, la poesía de Blanca Batís gana rotundidad, con voluntad transformadora.

 

La Casa de mi abuela, es un libro hay que entrar a él por la puerta de la lectura y bien hará el lector en leer este libro, teñido de alucinaciones, con la mente muy literaria, ya que sus poemas son un espejo deformante de tono trágico que asaltará el recuerdo con criterios inescrutables.

                           La mosca pasó

                           Los fantasmas y las hojas también.

Lo atmosférico y rítmico de los poemas de Blanca Bátiz, trasciende en momento de su enunciación para situarnos fuera de nuestras existencias individuales, con una estructura profunda del lenguaje, solo posible en quien mantiene una visión teológica del logos,   lo indivisible y eterno se muestra en lo imperfecto y transitorio.

 

 

 

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