Resulta importante la reflexión crítica actual sobre la historia de
México, a propósito del bicentenario. Al celebrarse el bicentenario y el centenario,
se impone la especulación histórica, para contrarrestar la cómoda propaganda
gubernamental de nuestros días, que pretende utilizar los acontecimientos del
pasado para justificar los actos del hoy y el mañana.
Inmediatamente al
conflicto armado de 1910 se procedió a diseñar un proyecto de país que dio
origen a varias de las instituciones, todavía actuales en la vida del mexicano.
Para este escrito hemos escogido y analizado tres ejemplos destacados dentro
del campo plástico, literario y musical, que sintetizan al máximo la ideología
emanada de la revolución y que forman parte importante de este nuevo plan
nacional; son ejemplos de las buenas intenciones para el devenir de México.
Tanto Diego Rivera, Agustín Yáñez y Silvestre Revueltas se encuentran en el
centro creativo del país, al consolidarse el proyecto cultural que propusieron
los ideólogos revolucionarios.
Porfirio Díaz tenía una concepción ideológica
muy clara y sabía a ciencia cierta el posible rumbo del país, algo que está muy
lejos de suceder actualmente. Se fundamentaba en los posivivistas Comte y
Spencer. La filosofía de Spencer aceptaba el libre enriquecimiento de la
burguesía mexicana, como en los países anglosajones y buscaba establecer una
tiranía honrada, que habría de solucionar todos los problemas con la sola buena
voluntad de los potentados.
Una de las principales falacias del sistema porfiriano
pretendía basar el avance social y la libertad del espíritu en el simple
progreso material. Al respecto se deseaba el progreso por el camino de la
evolución, nunca de la revolución. Las buenas conciencias de la minoría
adinerada eran suficiente fuerza para resolver los problemas sociales, se
afirmaba equívocamente.
Además se sacrifica la libertad política en
aras de la evolución social al limitar las libertades sociales en favor del
orden, lo que provocó creciente descontento social. A la manera de Maquiavelo,
se impuso el ceder el poder político y la libertad al hombre fuerte: Porfirio
Díaz. La tiranía honrada busca promover la educación, que llevará a la libertad,
fórmula errónea que calculaba el poder. En el fondo, el porfiriato fomentó el materialismo,
la deshumanización y el progreso para unos cuantos, no existió la verdadera
libertad, mas que para enriquecerse.
Por otra parte, se fomento el cientificismo: la
ciencia habría de acabar con los problemas de México, incluyendo los políticos
y sociales. Además se menosprecia la libertad política (electoral). El orden
burgués se identificaba con el orden nacional: orden político y libertad
económica.
La oposición ideológica al porfiriato empieza
con una crítica a su filosofía oficial por parte de Justo Sierra. Los dos
aspectos fundamentales del s. XIX: el modelo literario francés y el
positivismo. Como se acostumbra cíclicamente en este país, el Ateneo de la
Juventud hace énfasis el 28 de octubre de 1909 en el espíritu de renovación por
el centenario. Sus preocupaciones filosóficas y sociales se centran en el
fenómeno de la educación.
La nueva ideología posrevolucionaria muestra una
muy marcada afición a la Grecia antigua y a los poetas latinos, el conocimiento
amplio de la cultura moderna, además una muy profunda preocupación de lo
mexicano y lo hispanoamericano. La relación entre lo mexicano y lo universal se
vuelve discusión central para todos los creadores. Lo anterior se desarrollará
muy ampliamente en el personaje real (Silvestre Revueltas) y el novelado (Gabriel
Martínez); los dos se identifican en un retrato del más idealizado perfil de lo
mexicano universal.
Además es muy importante el humanismo como
exaltación del hombre; libertad como fundamento del espíritu; sentido
universalista de la cultura y amor a los clásicos; interés por Hispanoamérica y
por la cultura española; utopía hispanoamericana (federación); rescate de los
valores de la cultura popular (sin un carácter nacionalista); cristianismo
humanista, vagamente socialista; redimir a los mexicanos por la educación.
Plan posrevolucionario: las buenas intenciones
del edificio político mexicano. El país estuvo por algunos años en las manos de
ideólogos bienintencionados, quienes diseñaron un plan de cultura que buscaba
unificar el nacionalismo en México, incluyendo influencias tan dispares como
las vanguardias de los años veinte, entre otras. Anteriormente se han nombrado
las influencias fundamentales que generan la concepción del nuevo país, así lo
pensaron los constructores del México posrevolucionario.
Ejemplo plástico: La creación de Diego Rivera, que se encuentra en San Ildefonso, en
la ciudad de México, es la fragmentación de todos los elementos del plan posrevolucionario.
Mural que sintetiza el crisol ideológico de los años 30; se incluyen desde las
influencias más clásicas (Grecia y Roma: las musas), hasta la técnica
renacentista del fresco y el tríptico, pasando por la simbología medieval que
pone especial énfasis en las triadas. Además la mexicanidad se representa
mediante algunos personajes mestizos, que alternan con la tradición europea; igualmente
está muy presente el elemento central de las culturas prehispánicas: el maíz,
que en el mural constituye el centro figurativo de toda la composición. El ejemplo
plástico en su perspectiva histórica, sintetiza el proyecto de país que
pensaron los ideólogos de la posrevolución, es el equilibrio perfecto entre lo
uno y la múltiple.
El diseño del mural nos
remite hasta los frescos renacentistas y recoge también la simbología medieval
del tríptico y las aureolas de los iluminados de la fe católica; son esenciales
las referencias a la Trinidad y su simetría religiosa que trasciende al arte.
De inmediato reconocemos la mano de Dios dividiendo en tres partes la
composición y a las propias figuras que se agrupan predominantemente en tríos.
Además se incluyen símbolos paganos y prehispánicos. Los personajes que
aparecen van desde ángeles, mestizos,
musas, conquistadores y conquistados.
Novela: La
creación (1960) de Agustín Yáñez, que utiliza la técnica decimonónica del
personaje central en Gabriel Martínez. La continuación de Al filo del agua, desarrollo de las ideas estéticas del novelista,
técnicamente un paso atrás en relación a las vanguardias, aborda detalladamente
el problema de la creación artística e identifica al personaje de Gabriel
Martínez con la figura histórica de Silvestre Revueltas, clave en la
consolidación de la música mexicana.
La novela explora la
ideología posrevolucionaria como elemento integrador en el plan de la nueva
época para nuestro país. Además se ensaya en sus páginas el problema del
realismo estético y la interrelación de las artes, tan importante a mitad del
siglo pasado.
Como un tema inédito en
la reflexión estética y musical en México, se hace referencia a la profesión de
músico como ente emancipado, que se valora por sus habilidades estéticas. Desde
Al filo del agua su autor bosqueja en
el personaje de Gabriel Martínez al músico profesional, lo que se consolidará
posteriormente en La creación.
La música nacionalista tiene sus raíces en
Europa. Silvestre Revueltas y su identidad con Gabriel Martínez. Representa la
convivencia y fusión de lo uno y lo múltiple: los irrenunciables elementos universales
en armonía de la tradición popular mexicana. La formación de Revueltas estuvo
orientada a los músicos norteamericanos como Gershwin y Copland, lo que influye
en su concepción nacionalista que busca recuperar las raíces folclóricas y
elevarlas al nivel de la música de concierto.
Si Gabriel Martínez, desde las primeras páginas
de La creación regresa a México luego
de haber estudiado en Italia, encontramos que en la vida real Silvestre
Revueltas vuelve a México con el diploma obtenido en Chicago. El conocimiento
profundo de las vanguardias musicales del momento nunca le impidió recurrir a
las raíces musicales más populares; baste recordar sus extraordinarios Cuartetos de cuerda, donde conviven las
formas clásicas con los sonidos de ferias y organillos callejeros.
Síntesis. Estas tres obras son ejemplos
destacados del proyecto ideológico que desarrolló la revolución. No son las
únicas obras que ilustran el fenómeno y hasta la fecha constituyen referencias
definitivas a la producción ideológica de la mitad del siglo XX.
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