Teul de Glez Ortega Zacatecas

Teul de Glez Ortega Zacatecas
Plaza principal

miércoles, 8 de febrero de 2012

Para contar esto quizá haría falta renombrarlo todo.

Para contar esto quizá haría falta renombrarlo todo, cambiar los nombres de todas las cosas para hacer que el mundo suceda otra vez y ordenarlo de nuevo, igual que lo hacen los wixaritari, cuando peregrinan desde sus comunidades en Jalisco, Durango y Nayarit hasta Wirikuta, el sitio donde nació el Sol, en San Luis Potosí, para renovar las velas de la vida.

Cayó el sol del lunes e inició la ceremonia, la temperatura rondó el cero durante varias horas y el Sol volvió a nacer por el oriente, tras el Cerro del Quemado, cuando la ceremonia aún no concluía. Cerca del mediodía, uno de los maraka’ates, Eusebio de la Cruz González, hizo públicas para los mestizos (o teiwariri) invitados las palabras de los Kaka+yarixi (las deidades de Wirikuta): solicitaron la unidad de todo el pueblo wixárika, se sintieron orgullosos de verlos ahí reunidos y les pidieron continuar así en la defensa de este territorio, que es mucho más que una geografía concreta (“aquí habitan nuestros maestros, el corazón del pueblo wixaritari y del universo, si esto se acaba, moriremos todos”, dice convencido Santos de la Cruz, comisariado de Bienes Comunales de Bancos de San Hipólito, en Durango). Pero los dioses también confesaron estar tristes porque hay quienes intentan sacar el corazón y la sangre de este sitio donde nace el pensamiento y la vida, por lo que demandan su defensa. El abuelo fuego, señaló el mara’akate, se sintió orgulloso de ver a los wixaritari y a los teiwariri unidos por esta causa.
El intérprete tradujo las palabras solemnes del marakame Eusebio de la Cruz González, pronunciadas en lengua wixárika: “Están tristes los dioses; el abuelo fuego y el dios de este cerro Quemado [Wirikuta] solicitan con lágrimas, llanto y dolor, que no se le saque el corazón del cerro Quemado, y quien quiera defender este lugar sagrado lo considere con su pensamiento, porque de aquí nace la verdad y la vida de todo ser humano, y si sacan la sangre, el pueblo wixárika va a desaparecer…”.  
                                               



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