Tatewarí, “Nuestro Abuelo”: el dios del fuego; Tatusti Maxakwaxi, “Nuestro Bisabuelo Cola de Venado”; Tayau, “Nuestro Padre”: el dios del sol; Tamatsi Parietsika, “Nuestro Hermano Mayor, el que Camina en el Amanecer”: el dios venado-peyote; Xurawe Temai, “el Joven Estrella”: el lucero del alba; Tamatsi Eaka Teiwari, “Nuestro Hermano Mayor, el vecino viento”; Tatei Wierika Wimari, “Nuestra Madre, el Águila Joven”: la diosa del cielo diurno; Tatei Nia’ariwame: la diosa madre de la lluvia oriental; Tatei Kiewimuka: la diosa madre de la lluvia occidental, también madre del venado; Tatei Xapawiyeme, “Nuestra Madre, la Higuera de la Lluvia”: la diosa madre de la lluvia del sur, que habita en Lago de Chapala; Tatei Haramara, “Nuestra Madre, el Mar”, y Takutsi, “Nuestra Abuela”: la vieja diosa de la fertilidad, del crecimiento y del cielo nocturno.
Se conocen cinco variantes de maíz sagrado, que corresponden a los cinco rumbos del cosmos: yuawime – “azul”: sur; tusame – “blanco”: norte; ta+lawime – “morado”: poniente; taxawime –“amarillo”: oriente; tsayule – “multicolor” o “pinto”: centro. El método tradicional de cultivo es la roza, tumba y quema.
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