Teul de Glez Ortega Zacatecas

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viernes, 14 de octubre de 2011

Los cuestionamientos de si una imagen visual o un relato pueden ser poesía o no ya parecen tan obsoletos, no sólo por todos los vericuetos de las vanguardias, sino también por el hecho de que en una comunidad global tecnográfica la transferencia de las posibilidades de los discursos se hace más que necesaria.

Estamos en la clínica de Ivry, es un frío 4 de Febrero de 1948, y él escribe Tutuguri, el último de los textos que se incluirán en este libro sobre los tarahumara, comenzado doce años antes en México. Justo en un mes más, y con sólo 51 años, morirá.

El Ciguri es el rito de una danza y el cuerpo de una planta, el peyote. Con este rito los tarahumara se despojan de sus apariencias hasta que se les revela su verdadero ser.

Artaud participó de este rito.

Como en el resto de México, el proceso de colonización y sometimiento de los muchos grupos indígenas que habitaban la tarahumara se llevó a cabo a través de la espada y la cruz. Misioneros y militares fueron los que enfrentaron al "otro", al indio, los que trataron de extirpar sus creencias, consideradas como diabólicas, y de abolir su fe siendo también los que exterminaron cualquier conato de protesta y autonomía frente a un sistema y unas leyes ajenas y extrañas a la lógica indígena. La cruz y la espada se desenvainaron en nombre de una idea de progreso y de civilización que negaba cualquier otra alternativa que no fuera la del invasor. Los militares protegían las misiones y éstas, a su vez, eran centros de acopio de alimentos para aquellos así como centros de conversión y adoctrinamiento de los indígenas que pasaban a engrosar las filas de las expediciones españolas de conquista y reducción de pueblos.
En la Tarahumara y regiones vecinas hubo revueltas indígenas a lo largo de todo el siglo XVII y buena parte del XVIII involucrando a numerosas etnias muchas de ellas ya desaparecidas. De 1616 a 1619 se sublevan los tepehuanes. En 1632 se levantan guazapares y uarijíos. En 1644 se produce la llamada rebelión de las siete naciones. En 1645 los conchos. De 1652 a 1660 se alzan tobosos, cocoyomes, ocomes, gavilanes y cabezas. Entre 1680 y 1698 se producen las primeras incursiones de los apaches. En 1690 janos, yumas y chinarras se enfrentan a los invasores. Los tobosos vuelven a la violencia en 1677 y en 1720, mientras que los apaches mantienen sus incursiones en una amplia franja del estado desde 1748 a 1896. La primera rebelión propiamente tarahumara se desató en 1646 y duró hasta 1653. Otros alzamientos se produjeron de 1684 a 1690, en 1694, y de 1696 a 1698[1]



[1] LEON, Ricardo. Misiones Jesuítas en la Tarahumara. Siglo XVIII. Ciudad Juárez: Universidad Autónoma, 1992.

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