La omnipotencia de la Internet como vehiculo y canal de comunicación, la banalización de las ideas, el escepticismo generalizado, la falta de editoriales con proyectos inclusivos y masivos que den cuenta de la biodiversidad cultural y la supremacía de lo visual por sobre la palabra es el escenario donde la poesía contemporánea irrumpe y donde además debe soportar a los que dicen que ella debe reducirse a ciertos temas, formatos, ciertos lugares y colores como si se tratará de una vaca sagrada presa en una cerca inalterable.
“El buen lector -ha dicho Roberto Frost- puede indicar el momento en que ha sido tocado y vencido para siempre por un poema, de tal forma que nunca podrá olvidarlo”. No importa cuanto se condecore y promueva la poesía y a los poetas, pocos, excepto un circulo muy reducido la leen. Ha dejado ella de formar parte de la dieta regular del intelectual post-moderno. La poesía ha sido desplazada del centro del escenario, de hecho parece ser una actividad secundaria, singular, extraña, pero con un pequeño grupo de fieles que creen en ella ciegamente.
Pero la poesía nada como un libro:Fui a la librería y me encontré con Plegarias de un inquilino y Educar a los topos, dos nuevos libros, que no pude evitar comprarlos y sacarlos de la librería sintiendo como si trajera dos deliciosos sándwiches con mis ingredientes favoritos: ironía, una espolvoreada de amargura, una embarrada de humor, alto contenido de referencias literarias, sarcasmo, fragmentos de memorias, una rebanadota de inteligencia y mostaza. Y me los bajé con una botella de vino.
Los lectores deberán primero superar una prueba escrita, los tres finalistas que logren subirse al escenario frente al jurado y al público, el viernes, serán evaluados por sus conocimientos, elegancia en el servicio y sabiduría a la hora de aconsejar el libro correcto.
Santa Florentina sugiere deleitarlas con su Tardío Otoñal, que reúne el encanto y la originalidad que el universo femenino simboliza.
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