Coras y huicholes han hecho suyo el Catolicismo En el marco del Sexto Encuentro de Especialistas de la Región Norte de Jalisco y Sur de Zacatecas se llevó a cabo la conferencia “El carnaval de los coras”, a cargo del investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Jesús Jáuregui, puntualizando su plática acerca de “La fiesta de las Pachitas en Rosarito”. “Este será un capítulo de un libro dedicado a la costumbre católica de los coras. Estamos frente a una realidad cultural menos material, menos tangible que las cosas arqueológicas, pero no por eso menos importante”, dijo Jáuregui. “Los coras y los huicholes han construido variantes del catolicismo dignas de ser tomadas en cuenta a nivel mundial”, según palabras de Konrad Theodor Preuss, citado por Jáuregui, para quien el objetivo fue representar la dignidad con que los indígenas hicieron suyo el Catolicismo que llegó del Viejo Mundo, desde su matriz cultural. Para poder llevar a cabo esta fiesta, que inicia desde el 6 de enero, pasa por la Cuaresma y culmina con la Semana Santa, es necesario un protocolo bastante estricto en el que se toman en cuenta diversos rubros: por ejemplo el vestuario, la comida, los personajes interpretados, los accesorios como las banderas, las pinturas, etc., los lugares designados para cada cosa y las coreografías de los bailes y los cánticos. “Los ancianos son los que deciden en sueños los cargos del tatuan, el gobernador, el alguacil”, comentó Jáuregui en su conferencia. También resaltó que el principal personaje es la Malinche, una representación de la Diosa de la tierra y es caracterizada por niñas de cinco hasta los diez años de edad, los agentes mas eminentes en esta fiesta y cumplen con la purificación de las casas y de las personas de los malos espíritus. Con las ofrendas de tamales, atole, baile, cantos y el sacrificio de un toro al que se le practica una traqueotomía para poder ofrendar su sangre mientras el animal sigue vivo, se les rinde tributo a los antepasados y a los dioses. Para cerrar la fiesta, las mujeres hacen un pinole de maíz y los hombres realizan anilina de diversos colores que almacenan en botellas para ambos arrojárselos a su contraparte; las mujeres, por lo general las más ancianas de la comunidad, contra los hombres, en su mayoría jóvenes; en esta etapa se le da el título de carnaval, ya que la mezcla de colores y la caracterización de los participantes refleja ese espíritu festivo que representa estas fechas. “El carnaval es una fiesta donde se está celebrando la fertilidad”, dijo Jesús Jauregui, cuando hizo referencia a la relación de las festividades con la agricultura
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