(Yo que soy un verdadero malandrín para escribir crítica literaria y reseñas.)
Abandoné el tribunal sin responder al interrogatorio.
Minutos más tarde me quede tendidos boca arriba, perdida la mirada en el blanco inmaculado que ya cubría el techo, y con las manos unidas como adolescente tímido.
Guadalajara es una ciudad para tomarse la foto, para perder la vida frente al computador, tomando tragos de veneno y tequila.
Soy un tipo obeso, pero en los basureros, un erudito en protección patrimonial.
Nadie se quede con mi mugre, nadie me quite mis patas quebradas.
Soy un vivo en proceso de ser muerto.
Amado Aurelio Pérez
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